En los tiempo del cautiverio del pueblo de Dios en Babilonia, Dios se levanta a un sacerdote y lo convierte en Profeta para declarar palabra del Señor en juicio para hacer volver el corazón de ellos a la obediencia al Señor.
Ezequiel recibe las visiones de la gloria de Dios y conoce que fue llamado a cumplir un propósito para ese tiempo de juicio.