Juan nos ha venido enseñando en toda su carta que Cristo y su obra son el centro del cristianismo. Y esto fue algo que volvimos a repasar el domingo pasado, pero, de una forma un poco distinta, sin Cristo y su obra, no hay cristianismo.
Juan nos ha venido enseñando en toda su carta que Cristo y su obra son el centro del cristianismo. Y esto fue algo que volvimos a repasar el domingo pasado, pero, de una forma un poco distinta, sin Cristo y su obra, no hay cristianismo.