El mito del Cerro de las Sombras
Hace muchos años, en una comunidad rodeada de montañas, existía un cerro al que nadie subía después del atardecer. Lo llamaban el Cerro de las Sombras, porque cuando el sol se ocultaba, el cerro parecía moverse, como si respirara.
Los abuelos contaban que ese cerro no era un cerro normal. Decían que allí había sido enterrado un antiguo dios de la oscuridad, un dios que no murió, sino que quedó dormido bajo la tierra. Y que la montaña era en realidad su cuerpo.
Una noche, un joven llamado Mateo decidió subir para demostrar que las historias eran mentira. La gente del pueblo le advirtió:
—Si escuchas que te llaman por tu nombre, no respondas.
—Si escuchas pasos detrás de ti, no voltees.
—Y si ves sombras que se mueven, corre.
Pero Mateo no hizo caso.
Subió cuando el cielo estaba completamente oscuro. Al principio todo estaba en silencio, pero después empezó a escuchar algo… como si alguien caminara detrás de él.
Paso… paso… paso…
Mateo caminó más rápido, pero los pasos también.
Entonces escuchó un susurro muy cerca de su oído:
—Mateo…
Se quedó paralizado. Él estaba seguro de que había subido solo.
Siguió caminando hasta llegar a la cima. Allí encontró una piedra enorme con una grieta en el centro, como si algo hubiera salido desde adentro.
De repente, el suelo empezó a temblar.
La grieta se abrió más… y de adentro salió una sombra gigante, alta, con brazos largos y ojos como huecos negros. No tenía cara, pero Mateo sentía que lo estaba mirando.
La sombra habló sin mover la boca:
—Me despertaste…
Mateo quiso correr, pero el suelo se volvió como arena y sus pies se hundieron. Sombras más pequeñas salieron de la tierra y comenzaron a subir por sus piernas.
—Ahora te quedas conmigo… —dijo la sombra.
A la mañana siguiente, los habitantes del pueblo subieron a buscarlo. No encontraron a Mateo.
Pero encontraron algo más.
Una piedra nueva en la cima del cerro… con forma de persona… como si alguien se hubiera convertido en roca mientras gritaba.
Desde ese día, el cerro creció un poco más.
Y la gente entendió que el cerro no era un cerro.
Era el dios… que poco a poco… seguía enterrando a quienes subían… para hacerse más grande… y algún día levantarse.
Y cuando eso pase, dicen los abuelos, la noche no terminará nunca.
Tema o asunto del mito
El mito trata sobre:
El respeto a las creencias
El peligro de la desobediencia
El miedo a lo desconocido
La relación entre la naturaleza y los dioses
Reflexión
Este mito le enseñaba a la comunidad que debían respetar la naturaleza y las tradiciones, porque hay fuerzas que los humanos no pueden controlar. También enseñaba que no escuchar los consejos de los mayores puede traer consecuencias graves.
ATT: Daira mercado y hassmin mercado.