Hay un color muy concreto, con su código exacto en el catálogo Pantone, al que se le atribuyen efectos casi imposibles: rebajar la agresividad, calmar el pulso y, según un experimento de finales de los setenta, reducir la fuerza física de quien lo mira. Lo probaron con voluntarios. Después, con presos. Más tarde, lo llevaron a vestuarios deportivos, pasillos de prisiones y cárceles de varios países. ¿Estamos ante una herramienta real de control emocional o ante una de las ideas más extrañas que ha colado la psicología del siglo XX en nuestras instituciones? Hoy en Días Extraños nos asomamos a la historia de un tono de rosa que esconde mucho más de lo que parece. Escucha el episodio completo en la app de iVoox, o descubre todo el catálogo de iVoox Originals