Dios hizo el matrimonio, para que los hijos vivan bajo el amparo y la autoridad de su papá y mamá. Muchas personas son cómplices de diferentes pecados: abortos, hurtos, fraudes, adulterios. El que guarda los mandamientos de Dios nunca pecará: vivirá como sabio. Todo verdadero cristiano lee la Palabra de Dios y la obedece: orando, alabando a Dios en familia y viviendo en armonía.