Este poema el maestro de poetas Federico lo escribió en el año 1.920 cuando contaba veintitrés año de edad, dedicándoselo a Adolfo Salazar, eminente compositor musical con el que tuvo una estrecha relación.
En el poema nos habla de que a la llegada de la noche todo se transforma con la salida de la luna, que rompe la armonía de la noche, las acequias protestan, las ranas se callan, y la música cesa en la taberna, el viento se sienta y el chopo quiere darle un cachete a la luna.
El poeta con este poema nos dice que en la vida es como un concierto que se interrumpe cuando llega la muerte.