Nadie puede obligar a nadie a creer en algo o en alguien. Cada uno de nosotros elige si vamos a creer en algo, en función de nuestra evaluación de la evidencia presentada.
Nadie puede obligar a nadie a creer en algo o en alguien. Cada uno de nosotros elige si vamos a creer en algo, en función de nuestra evaluación de la evidencia presentada.