Cuando tenemos un encuentro real con el Cristo vivo, nuestras vidas cambian. Lo que no era posible, ahora lo es. Pedro fue capaz de pezcar cuando no distaba de tierra luego de que el Cristo resucitado le dio la instrucción de echar otra vez la red. (Juan 8:1-14). ¿Y tu?, ya te encontraste con Jesús? ¡El está vivo!