El misterio entra por los ojos, y se profana con las manos. Quiere ser contemplado en actitud de sobrecogimiento y éxtasis. Pero, cuando el hombre intenta manipularlo, el misterio, ante ese ultraje, se desvanece y huye. Por eso nuestra generación ha perdido la capacidad de éxtasis: quiere manipularlo todo, la vida y la muerte, porque se resiste a admitir la existencia de algo mayor que […]