Todo lo que pasa en tu mente se refleja en tu cuerpo.
Un pensamiento puede cambiar tu ánimo en segundos, y una emoción puede sentirse como un peso en el pecho o una mariposa en el estómago. Así de conectados estamos.Cuando aprendemos a escuchar esa conexión, dejamos de pelearnos con lo que sentimos y empezamos a cuidarnos mejor. La mente se calma, el cuerpo se alivia y las emociones encuentran su lugar.Es un recordatorio sencillo: lo que piensas, sientes y haces está tejido junto… y ahí está la clave para tu bienestar.