Dios no señala para destruirte, señala para sanarte. Él no expuso a Acán para humillarlo delante de la gente; lo expuso para que Israel pudiera volver a ganar batallas.
Dios no señala para destruirte, señala para sanarte. Él no expuso a Acán para humillarlo delante de la gente; lo expuso para que Israel pudiera volver a ganar batallas.