Una persona enferma en prisión es, ante todo, un paciente. No un preso.
Hablamos de personas que están privadas de su libertad por decisión de las autoridades judiciales y que quedan sometidas a esta medida en los términos que la ley determina. Una Ley que impone su reclusión, pero que también señala las condiciones y garantías que van a regir su estancia en prisión. Una Ley que no restringe ni limita a la persona presa su derecho a procurar un estado de salud y a recibir la asistencia necesaria cuando enferme, en los términos equiparables a la población general. Se hace un repaso de cual es la legislación en materia de sanidad que afecta a las personas presas (ley general de sanidad, ley organica genral penitenciaria, reglamento penitenciario, instruccines de instituciones penitenciarias...) y como se vulneran dichas leyes. Corre a cargo la exposición de Luis Fernández Arévalo