¿Por qué cuesta tanto aceptar que hay días en los que no hay ideas ni palabras? Hay días que no hay nada, solo descanso y contemplación. Resulta de vital importancia, dejar que habite el descanso. Es darle lugar a las nuevas bajadas de línea.
¿Por qué cuesta tanto aceptar que hay días en los que no hay ideas ni palabras? Hay días que no hay nada, solo descanso y contemplación. Resulta de vital importancia, dejar que habite el descanso. Es darle lugar a las nuevas bajadas de línea.