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En este episodio de Historias de Jefazas Despiertas, te traigo una conversación que se siente como un abrazo y un espejo: la historia de Thais, una mujer que se atrevió a derrumbar las creencias que la mantenían separada de la abundancia,
y a recordar que no hay que ganarse el merecimiento: ya nacimos con él.
Hablamos sin filtros sobre el proceso de abrirse a recibir sin culpa,
sobre lo incómodo que puede ser el desarrollo personal cuando decides mirarte de frente, y sobre cómo muchas veces el autosabotaje no es falta de disciplina,
sino miedo a sostener la responsabilidad de tu propio poder.
Thais nos cuenta cómo comenzó a invertir, cómo el universo le devolvió esa energía multiplicada, y cómo hoy está celebrando sus ganancias con algo simbólico y hermoso: unas vacaciones en un hotel, para ella sola, porque ahora se siente merecedora de disfrutarse.
También conversamos sobre la importancia de la tribu, de dejarnos sostener por las historias de expansión de otras mujeres, y de cómo, a veces, la manifestación llega a través de las personas que nos rodean.
Una charla de verdad radical y ternura profunda, que te recordará que la abundancia no se persigue,se encarna.
Porque ser merecedora no es algo que se gana… es algo que se recuerda.
By Adriana HerediaEn este episodio de Historias de Jefazas Despiertas, te traigo una conversación que se siente como un abrazo y un espejo: la historia de Thais, una mujer que se atrevió a derrumbar las creencias que la mantenían separada de la abundancia,
y a recordar que no hay que ganarse el merecimiento: ya nacimos con él.
Hablamos sin filtros sobre el proceso de abrirse a recibir sin culpa,
sobre lo incómodo que puede ser el desarrollo personal cuando decides mirarte de frente, y sobre cómo muchas veces el autosabotaje no es falta de disciplina,
sino miedo a sostener la responsabilidad de tu propio poder.
Thais nos cuenta cómo comenzó a invertir, cómo el universo le devolvió esa energía multiplicada, y cómo hoy está celebrando sus ganancias con algo simbólico y hermoso: unas vacaciones en un hotel, para ella sola, porque ahora se siente merecedora de disfrutarse.
También conversamos sobre la importancia de la tribu, de dejarnos sostener por las historias de expansión de otras mujeres, y de cómo, a veces, la manifestación llega a través de las personas que nos rodean.
Una charla de verdad radical y ternura profunda, que te recordará que la abundancia no se persigue,se encarna.
Porque ser merecedora no es algo que se gana… es algo que se recuerda.