Desde chico siempre había querido ser padre. Después de indagar y llevado por esas ganas de paternar, hace dos años se anotó en el Registro Único de Aspirantes con fines Adoptivos. Al tiempo, lo llamaron del juzgado para contarle sobre Mía. De un día para el otro la vida de un soltero de 37 años cambió por completo.