Esta fuente relata el trágico caso de Mindy Morgenstern, una universitaria en Dakota del Norte que fue asesinada en 2003 por un vecino que trabajaba como oficial de correccionales. El texto subraya la ironía de que la joven eligió su vivienda específicamente para sentirse protegida por la presencia policial en el edificio. A través de una reconstrucción de los hechos, se detalla cómo la evidencia de ADN permitió identificar a Moe Gibbs como el agresor, rompiendo la fachada de confianza que su cargo representaba. El relato expone el abuso de poder y la vulnerabilidad de las víctimas cuando quienes deben garantizar la seguridad se convierten en depredadores. Finalmente, el artículo invita a reflexionar sobre la importancia de la rendición de cuentas dentro de las instituciones de orden público.