"La experiencia de Dios es nuestra piedra de cimiento". La experiencia fundante de nuestra vida es esa experiencia profundamente de filiación. que cada uno de nosotros tiene, donde puede experimentar la alegría de Dios que te elige, que te llama y sobre todo que te ama.
Es importante para ello sentirnos vocacionados y contando con la gracia de Dios que nos regala, y todo cuanto nos ofrece a través del compromiso eclesial.