El legado de Josué fue visto en la piedad de Israel durante su liderazgo. Él en verdad fue uno de los grandes hombres de Dios en la historia. Israel también fue fiel con Dios en los días de los sucesores inmediatos de Josué. Pero después de eso, una generación se levantó, la cual no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. La nueva generación no tenía una relación personal con Dios, y no tenía una consciencia personal de Su poder.