Porque al final, no se trata de cuánto sabes de Jesús. Se trata de cuánto te pareces a Él. Y eso, se llama FRUTO. El verdadero. El que huele a vida entregada. No necesitas más sermones. Necesitas caminar. Hoy. Con tus dudas, con tus ganas, con tus sueños rotos. Jesús no espera que seas perfecto. Espera que seas valiente. "Dios no busca tu perfección, busca tu disposición."