la celebración de La Natividad de Nuestra Señora el pasado día 8,
hoy nos acercamos al sentido que encierra su Onomástica. Porque
celebramos el Dulcísimo Nombre de María. El significado que
encierra va desde “Señora”, “Amada de Dios” o “Estrella
del Mar”, esta última propia de San Jerónimo en una alusión
poética.
No se puede olvidar a San Efrén de Siria que hablaba de
las excelencias de este Nombre. Y lo mismo San Buenaventura como buen
franciscano. Pero, sobre todo, el más dulce fue San Bernardo de
Claraval al presentar su Nombre como “Miel en los labios”. Un
hecho fundamental va a poner este día oficialmente. Será en el
siglo XVII.
El Imperio Otomano ataca e invade Viena. El miedo fue que
si caía Austria podría haber riesgo de dejar las raíces
cristianas. Entonces el rey Juan III de Polonia acudió a ayudar. Su
devoción a la Virgen le hizo asistir a una Misa en la que encomendó
a la causa a la Reina de los Cielos.
Inexplicablemente ganaron a los
otomanos y tuvieron que huir derrotados. El Papa Inocencio XI la
instituyó el mismo día 12 de septiembre. El Papa Pío le dio un
carácter especial. Tras un tiempo de reforma postconciliar San Juan
Pablo II la instauró definitivamente tal y como se conoce en