Es un experimento de la Prisión de Stanford de Philip Zimbardo, que demostró el "efecto Lucifer": cómo situaciones y el poder corrompen a personas ordinarias, haciendo que cometan actos malos.
Se analiza cómo la deshumanización y la desindividuación contribuyen a este fenómeno, mostrando que el contexto moldea el comportamiento.
Se argumenta que, aunque las circunstancias influyen, la responsabilidad individual y la resistencia consciente al mal son cruciales. Finalmente, se enfatiza la importancia del autoconocimiento y la acción para contrarrestar la influencia corruptora del poder.