Si alguien muere en pecado, luego se encuentra en el Infierno. Lo maravilloso en este camino es: ver a los creyentes de rodillas, orando y llorando. Un cristiano que no ora y no siente amor por las almas: no va a entrar al reino de los cielos. Zacarías, Elizabeth y María: fueron llenos del Espíritu Santo. Juan el Bautista, recibió el Espíritu Santo, desde el vientre de su madre.