La fe como fruto es entender que lo que Dios ha dicho en su Palabra lo va a cumplir, mientras que la fe como don es aquella que nace de cada uno de nosotros hacia Dios, es esa fe del sí, como lo podemos ver con la mujer del flujo de sangre. No podemos hablar del don de fe sin tener en cuenta al Espíritu Santo, pues proviene de Él, quien conoce todo lo que necesitamos. Romanos 8:27