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Un enorme dibujo cósmico con forma de clave de sol podría ser la huella de un agujero negro y el choque entre dos cúmulos de galaxias. Además, descubrimos un sistema estelar triple poco común, nuevas pistas sobre cómo las estrellas influyen en la evolución de sus planetas y el récord de distancia recorrida por Perseverance en Marte. Ciencia reciente, explicada sin vender humo.
Imagina que una civilización extraterrestre sabe que existimos, puede observar nuestro planeta y, aun así, ha decidido no comunicarse con nosotros. Ni señales, ni visitas, ni pruebas claras de su presencia. ¿Podría ser que la Tierra estuviera dentro de una especie de cuarentena galáctica? En este episodio de El Galeón del Vacío exploramos la hipótesis del Zoológico: una propuesta que intenta explicar el silencio del cosmos sin asumir que estamos solos. Descubriremos de dónde surgió esta idea, qué argumentos la sostienen, qué dificultades plantea y por qué, a pesar de todo, sigue siendo una posibilidad sin demostrar.
Un planeta podría haberse formado a partir del material expulsado por una estrella moribunda. Mientras tanto, Solar Orbiter ha encontrado nuevas pistas sobre el origen de las perturbaciones magnéticas del viento solar, y el telescopio James Webb ha estudiado una misteriosa señal de radio llegada desde el universo primitivo. Además, la misión Hera se prepara para acercarse a un asteroide y avanza el desarrollo de un observatorio espacial que buscará ondas gravitacionales.
Durante siglos hemos dibujado mapas del cielo suponiendo que las estrellas son puntos casi permanentes. Pero cuando los astrónomos comparan fotografías tomadas hace décadas con los mapas actuales, aparecen objetos que ya no están. Algunos desaparecieron porque eran fenómenos transitorios. Otros se movieron. Algunos resultaron ser errores de las antiguas placas fotográficas. Y unos pocos casos siguen siendo difíciles de explicar. Proyectos como VASCO han convertido estas desapariciones en una búsqueda sistemática, mientras que otros astrónomos han encontrado estrellas masivas que parecen haber colapsado directamente en agujeros negros. ¿Puede realmente una estrella desaparecer? ¿Y podría una de esas desapariciones ser una señal de algo completamente desconocido?
En 2017 apareció algo que nunca habíamos visto: un objeto procedente de otra estrella atravesando nuestro Sistema Solar. Era extraño, alargado, no mostraba una coma visible y, además, su trayectoria parecía sufrir una pequeña aceleración que no podía explicarse simplemente con la gravedad. Oumuamua se convirtió rápidamente en uno de los objetos más intrigantes de la astronomía moderna. Dos años después llegó Borisov, mucho más parecido a un cometa. Y en 2025 apareció 3I/ATLAS, nuestro tercer visitante interestelar, que hemos podido estudiar con telescopios como el James Webb. Tres objetos, tres historias y una pregunta: ¿estamos viendo fragmentos naturales de otros sistemas planetarios… o alguna vez podría cruzar ante nuestros telescopios una verdadera sonda alienígena?
Un planeta que todavía está naciendo, un mundo de lava que podría conservar una atmósfera y una misteriosa emisión de radio procedente de un exoplaneta. Viajamos también hasta Marte para descubrir una historia de agua mucho más compleja de lo que parecía y repasamos los próximos pasos de algunos de los telescopios y misiones que van a ampliar nuestra visión del universo.
Una civilización suficientemente avanzada podría necesitar tanta energía que terminaría mirando hacia su propia estrella. En 1960, Freeman Dyson propuso una idea tan sencilla como descomunal: buscar civilizaciones extraterrestres no escuchando sus mensajes, sino buscando las huellas de su tecnología. Si una sociedad construyera una enorme colección de estructuras alrededor de su estrella para aprovechar su energía, algo tendría que delatarla: la luz absorbida tendría que acabar convertida en calor. Y ese calor podría brillar en infrarrojo. Hoy tenemos telescopios capaces de buscar precisamente esas anomalías. Y algunas estrellas ya han llamado la atención. Pero cuando los científicos las investigan de cerca, la historia se vuelve mucho más interesante.
Imagina que una noche escuchas un ruido entre los árboles. No sabes qué hay al otro lado. Puede ser un animal, un viajero… o algo que podría matarte. En ese caso, quizá lo más prudente sea no encender la linterna. Esta sencilla idea está detrás de una de las hipótesis más inquietantes sobre la vida inteligente en el universo: el bosque oscuro. ¿Y si las civilizaciones extraterrestres existen, pero todas tienen buenas razones para permanecer en silencio? En este episodio exploramos de dónde surge esta idea, qué supuestos necesita para funcionar, qué relación tiene con la búsqueda de inteligencia extraterrestre y, sobre todo, si realmente tenemos motivos científicos para temer que alguien esté escuchando.
Si el universo es tan antiguo y está lleno de planetas, ¿por qué no vemos civilizaciones avanzadas? El Gran Filtro podría tener la respuesta. Pero hay una posibilidad mucho más inquietante, quizá el gran obstáculo que acaba con las civilizaciones todavía esté por delante de nosotros. En este episodio exploramos qué podría ser ese filtro, si ya lo hemos superado y qué significa todo esto para el futuro de la humanidad.
Esta semana ha sido especialmente movida: el telescopio espacial Nancy Grace Roman ya está en camino, BepiColombo ha comenzado su llegada a Mercurio y un nuevo instrumento del Very Large Telescope acaba de ver su primera luz. Además, Hubble ha encontrado una enorme estructura de diez lados en el polo sur de Saturno y NASA prepara nuevas infraestructuras para explorar Marte. Una semana con nuevos ojos, nuevas preguntas y bastante actividad ahí fuera.
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