A finales del siglo XV, el destino de los reinos se decidía en el campo de batalla. Las espadas forjaban imperios. Los ejércitos imponían reyes y los generales marcaban el paso de la historia. Y entre todos los generales del siglo XV, uno destacó por encima de todos. Un hombre cuya astucia en la guerra cambiaría la forma de combatir para siempre. Era Gonzalo Fernández de Córdoba… el Gran Capitán.
Nació en Córdoba, en una España que aún luchaba por completar su Reconquista. Se crio entre nobles y guerreros, aprendiendo la importancia del valor y entendiendo que la estrategia era el arma definitiva. Sirvió a las órdenes de los Reyes Católicos en su lucha contra los musulmanes y se ganó su confianza… y pronto, su nombre se escribiría en las crónicas del mundo.
Cuando Italia ardía en conflictos y se encontraba en medio de la ambición de los grandes reyes europeos que la reclamaban como suya, el Gran Capitán desembarcó con un ejército con el que aplastó a sus enemigos revolucionando la guerra misma. Sus estrategias, su manejo de la infantería y su genio en el arte del combate convirtieron a los primitivos Tercios españoles en una fuerza imparable. L os príncipes italianos aprendieron que la guerra no la ganaban los que tenían más hombres… sino aquellos que sabían cómo utilizarlos.
Y ese éxito aplastante con las armas le llevó a pagar un alto precio ante su rey…
En la cúspide de su gloria, cuando su nombre era temido y respetado en toda Europa, el mismo rey al que había servido con lealtad le dio la espalda. Fernando el Católico, celoso de su poder, lo desterró de la corte. Las cuentas del Gran Capitán se convirtieron en una de las mayores afrentas de la historia, y el guerrero invicto que ayudó a su soberano a forjar un imperio quedó relegado al olvido… o al menos, eso creyeron sus enemigos.
Hoy, su legado sigue vivo. Sus tácticas militares aún se estudian. Su nombre se escribe en letras de oro del libro de la historia. Y, siglos después, sigue siendo sinónimo de estrategia, valor… y gloria.
Sus logros militares ayudaron a establecer a España como la potencia dominante en Europa. Sus innovaciones tácticas y su modelo de liderazgo siguen siendo estudiados y admirados hasta el día de hoy.
En una época en que la guerra aún se libraba según los códigos medievales de la caballería, él introdujo conceptos modernos como la logística, la profesionalidad, el entrenamiento y el uso coordinado de diferentes armas en el campo de batalla. Su capacidad para adaptarse a nuevas situaciones y aprender de sus experiencias fue clave para su éxito.
Hoy la Escafandra 2020 viaja hasta finales del siglo XV a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento. Allí, en Montilla, en la provincia de Córdoba, nacería un niño que destacaría por su genio militar incomparable a la altura de los más grandes generales de la historia. Sus logros se recogen en la historia y su figura se agiganta viendo la modernidad de sus ideas innovadoras. Este es Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, y esta es su historia.