Le has propuesto a tu cita de Tinder ir a uno de tus lugares favoritos, pasa el tiempo y aún no aparece. El chico de la barra lo nota y toma provecho, le has parecido demasiado atractiva. Has pasado de sentir rabia por la falta de puntualidad, a sentirte acalorada y con muchas ganas de ser maltratada. ¿Será que el bar tender tendrá algo de suerte, o preferirás irte con el que te hablará más adelante?