De todas formas, las cosas comenzaron a cambiar para Diego. El año siguiente me tocó en la misma clase que él. Y de manera extraña noté que su joroba se había achicado, incluso su caminar era mejor. Cada año que pasaba, Diego poco a poco se convertía en alguien normal. Como bien podrán imaginar, nadie le preguntó cómo lo hizo. Diego no hablaba con nadie, y así se mantuvo siempre. Cuando llegamos a la mayoría de edad, Diego era el sujeto más apuesto del pueblo. Si tuviera 2 fotografías de él, una con 8 años de edad y otra con 18, nadie diría que se trataba de la misma persona. Pero nosotros lo vimos crecer en el día a día, notando su transformación poco a poco. En cuanto a su madre, nadie supo nada de ella. Simplemente, se dejó de ver en el pueblo. Algunos dicen haberla visto por última vez antes de que Diego... Hosted by Simplecast, an AdsWizz company. See https://pcm.adswizz.com
for information about our collection and use of personal data for
advertising.