Dios lo creó todo. En medio de sus criaturas, hay una excepcionalmente diferente a todas las que existen sobre la tierra; creada a su imagen y semejanza: el ser humano. Cuando lo creó: sopló en sus narices y le dio el espíritu de vida y un alma; una inteligencia, que le permite razonar. Los ángeles tienen un cuerpo glorificado. El ser humano tiene un cuerpo, con sangre y huesos.