Mis primeros recuerdos son de haberlo visto. A ese tipo. Al que yo llamo el hombre sonriente. Me ha perseguido toda mi vida. Puedo recordarlo incluso cuando era un bebé. Está grabado a fuego en mi memoria. Se viste como alguien de los años cuarenta o cincuenta, con una gabardina marrón y un sombrero fedora negro. Estaba acostada en mi cuna, cuando recuerdo haberlo visto por primera vez. Se agarraba a los barrotes de la cuna mientras me miraba a través de ellos, cerniéndose sobre mí un poco. Solo de pensarlo, se me revuelve el estómago.