Creces en el hueco de mi vientre
en la ausencia, en el espacio del recuerdo
Creces
y es tan suave tu presencia y tu energía
que comparte, que acaricia y no violenta mi silencio
Hijo mío.
Sabes ya el sabor a lágrimas que puebla las entrañas que te brindo como lecho
No vas a sorprenderte de la mezcla
leche dulce, con gotitas de amargura
cuando, pronto, entre mis brazos, te alimentes de mi pecho
Donde hubo yermo y frío, está tu aliento
donde aún habita el miedo, das impulso de esperanza
en el hueco del dolor nace la vida.
Saboreo los secretos del amor y así comprendo
ayer y hoy, todo es bueno, todo es Dios, nada sobra y nada falta
Una madre con el vientre agujereado por el hambre
otra madre, envejecida de injusticia y soledades
una madre arrebatada hasta en el alma por la guerra
otra madre con la ausencia de los suyos en la carne
¿Sabes, hijo, ya en el hueco de mi vientre
que no es nunca la alegría estar enteros?
Que es servir, darse y romperse, entregarse
que es crecer, acrisolar nuestra sonrisa en el desgarro
abrazados al amor en el madero
ser, no enteros, sino rotos, pero juntos
no completos, sino amigos, sino hermanos