Era un referente, y hasta el chavismo abrazó al ídolo para promocionar el amor a la patria. Pero todo eso se acabó el día que su verdadera cara vio la luz. El Inca Valero era un genio, un luchador histórico que jamás conoció la derrota en el ring. Sí lo hizo afuera. El día que asesinó cobardemente a su esposa y se entregó a la policía, todo se derrumbó para él. Empezó su corazón de las tinieblas. Esta es su historia. Uno de los desengaños más horripilantes de la historia del deporte.