En la visión que tiene Juan, él ve como en el Cielo hay un incensario de oro que, según lo que le es revelado, esta lleno por las oraciones de los justos, el pueblo de Dios, en forma de perfume agradable para Dios. Esto nos muestra y da esperanza de que todas nuestras oraciones son guardadas por Dios mismo. En el capítulo 8 y a través de símbolos, vemos como Dios recibe y responde a estas oraciones cada una de acuerdo con su tipo y según la su voluntad de manera personal para cada uno.
Alsina 119, San Isidro,
Buenos Aires, Argentina.