La historia narra la odisea de Elías Valente, un joven que descubre que su pueblo natal, Oakhaven, es en realidad un cultivo humano diseñado para alimentar a una entidad milenaria conocida como La Madre de las Raíces. A diferencia de una invasión externa, este horror es una simbiosis tóxica: la tierra ofrece "protección" y "paz" a cambio de recolectar el sistema nervioso y los recuerdos de los habitantes.