El fin de año no se le presenta muy halagüeño al presidente brasilero: a los pobres resultados en materia económica se le suman los escándalos de corrupción de sus hijos legisladores (que incluye otros miembros de la familia); sanciones internacionales en materia de derechos humanos; una baja en la popularidad y la embestida de los medios hegemónicos de comunicación.