“Bienaventurado aquel a quien Jehová no culpa de iniquidad”. Salmo 32:2 a. Es maravilloso y glorioso cuando el Juez -teniendo el poder de condenar- nos declara inocentes y libres. Esto es sólo por una razón: JESÚS.
“Bienaventurado aquel a quien Jehová no culpa de iniquidad”. Salmo 32:2 a. Es maravilloso y glorioso cuando el Juez -teniendo el poder de condenar- nos declara inocentes y libres. Esto es sólo por una razón: JESÚS.