Saulo de Tarso, que luego fue el Apóstol Pablo; estableció congregaciones cristianas. Después recorría esos lugares o enviaba discípulos, para ayudar en el crecimiento de la fe en Cristo: adoctrinando y enseñando el Evangelio. Dios estableció los ministerios, para la edificación o crecimiento de la vida cristiana. Y llegaron unos cristianos judaistas, que citaban la Ley de Moisés.