Dios le reveló al Apóstol Pablo para que subiera a Jerusalén, con Tito. Expuso en privado el Evangelio que predicaba a los gentiles, a los que tenían buena reputación: pero ni aun Tito, aunque era griego; fue obligado a circuncidarse. El Pacto de Dios con Abraham fue la circuncisión, pero con el Pacto de Cristo, terminó la circuncisión; aunque no terminaron los diez mandamientos.