Nada más despedirse del veterinario, el anciano se encuentra un nuevo motivo para el terror. Con la llegada de la policía, Ramón decide contar abiertamente todo lo sucedido, a pesar de ponerse en riesgo a sí mismo.
Tras ello, con una falsa sensación de seguridad, pretende seguir con su vida hasta recibir noticias de las autoridades. Sin embargo, realizará un último descubrimiento que, presa del pánico, le hará caer desmayado.