Ted Bundy fue mucho más que un asesino en serie. Y precisamente ahí está lo inquietante. No tenía el aspecto que muchos esperarían al imaginar a un monstruo. No inspiraba rechazo a simple vista. No parecía alguien del que hubiese que apartarse. Y quizá por eso su historia sigue resultando tan perturbadora hoy.
En este episodio de Me Intriga vamos a entrar en una de las mentes criminales más turbias y desconcertantes del siglo XX. No solo por la brutalidad de sus crímenes, sino por todo lo que había alrededor: la fachada, el control, la manipulación, la capacidad de engañar y esa apariencia de normalidad que hacía aún más difícil aceptar lo que realmente escondía.
Porque lo más aterrador de Ted Bundy no es solo lo que hizo. Es lo bien que supo ocultarlo.