Jacinto el murciélago pescador y Marieta el pez vivían en un hermoso lago rodeado de exuberante vegetación. Jacinto era conocido por ser un hábil cazador nocturno, utilizando su ecolocalización para encontrar su alimento favorito: los peces. Cada noche, se lanzaba al aire con elegancia y precisión, emitiendo sonidos que rebotaban en los objetos y le permitían identificar la ubicación exacta de los peces en el agua. Marieta, por otro lado, era un pez ingenioso y curioso. Siempre buscaba nuevas formas de sobrevivir y, un día, tuvo una brillante idea. Observando a Jacinto en acción, se dio cuenta de que el murciélago dependía completamente de su habilidad para detectar los sonidos y la ecolocalización para atrapar a sus presas. Decidida a proteger a sus amigos peces de los ataques nocturnos de Jacinto, Marieta decidió inventar algo que pudiera nivelar el campo de juego. Con su astucia y determinación, creó un objeto especial al que llamó "Torá flechas". Estas flechas eran pequeños artefactos que emitían sonidos confusos y engañosos cuando eran lanzados al agua. La noche siguiente, cuando Jacinto se preparaba para su festín habitual, Marieta nadó rápidamente hacia él y le mostró sus inventos. Intrigado por la idea, Jacinto decidió probar las "Torá flechas" de Marieta y ver cómo afectarían su ecolocalización. Al sumergirse en el agua, Jacinto lanzó una "Torá flecha" y se sorprendió al escuchar múltiples ecos y sonidos dispersos en todas direcciones. La ecolocalización de Jacinto se volvió confusa y poco confiable, lo que dificultaba la localización precisa de los peces. Marieta había logrado su objetivo. Los peces ahora tenían una ventaja en su lucha por la supervivencia contra Jacinto. Con las "Torá flechas", los peces podían dispersarse rápidamente en diferentes direcciones, dificultando enormemente la tarea de Jacinto de atraparlos. A medida que pasaba el tiempo, Jacinto y Marieta aprendieron a coexistir de manera pacífica. Jacinto reconocía el ingenio y la determinación de Marieta para proteger a su comunidad y, a cambio, Marieta valoraba la habilidad y la destreza de Jacinto como cazador. Ambos aprendieron a respetar los límites del otro, asegurando que el equilibrio en el lago se mantuviera. La historia de Jacinto el murciélago pescador y Marieta el pez inventor de las "Torá flechas" se convirtió en una leyenda en el mundo natural. Su amistad y colaboración demostraron que, incluso en circunstancias difíciles, se pueden encontrar soluciones ingeniosas y pacíficas para resolver los conflictos y preservar la armonía en la naturaleza.J P
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