Tan pronto escuchó su nombre, Roberto Bojar se levantó y de unos cuantos pasos tomó posesión de la cabalística silla confesionaria. A los pocos minutos las luces se apagaron y el reflector de la “verdad” alumbró intensamente al Apóstol en turno...
Tan pronto escuchó su nombre, Roberto Bojar se levantó y de unos cuantos pasos tomó posesión de la cabalística silla confesionaria. A los pocos minutos las luces se apagaron y el reflector de la “verdad” alumbró intensamente al Apóstol en turno...