El peligro mayor no es tener que atravesar aflicciones, sino creernos hijos de Dios y que cuando Él venga no nos reconozca como suyos. Los hijos del Señor aman a Dios sobre todas las cosas.
El peligro mayor no es tener que atravesar aflicciones, sino creernos hijos de Dios y que cuando Él venga no nos reconozca como suyos. Los hijos del Señor aman a Dios sobre todas las cosas.