En la homilía de hoy, el Padre Julio Navarro, SDB, nos explica que, con la muerte de Moisés, finaliza una etapa de la historia del pueblo de Israel. Josué, sucesor de Moisés, le tocó terminar la misión de guiar al pueblo hacia la Tierra Prometida.
La prueba más grande de la interveción divina, en la historia del pueblo de Israel, es cuando es abrió el Mar Rojo por la mitad; esto quiere decirnos que Dios nos quita todos los obstáculos del camino. Basta que dejemos a Dios, ser Dios. Nosotros no debemos decirle al Señor cuando; Él ya conoce nuestras necesidades e, incluso, podemos decírselas en la oración. Pero debemos confiar en el Señor, todos los días, tal como nos lo recuerda el texto de Josué que hemos leído hoy.
Lecturas del día.
PRIMERA LECTURA: Libro de Josué (3, 7-10. 11. 13-17)
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 113.
EVANGELIO: San Mateo (18, 21—19, 1)