Cada vez que perdonamos a quienes nos ofenden cuidamos de nuestro corazón, por el contrario cuando no somos capaces de perdonar nos llenamos de ira y amargura, lo que trae graves consecuencias para nuestra salud.
Cada vez que perdonamos a quienes nos ofenden cuidamos de nuestro corazón, por el contrario cuando no somos capaces de perdonar nos llenamos de ira y amargura, lo que trae graves consecuencias para nuestra salud.