Tras el quiebre se contempla la revelación, la elevación del hombre que al sobrevivir se ostenta como el nuevo dentro de la nueva era, porque lo bueno de lo malo es inseparable.
Tras el quiebre se contempla la revelación, la elevación del hombre que al sobrevivir se ostenta como el nuevo dentro de la nueva era, porque lo bueno de lo malo es inseparable.