Los verdaderos Siervos de Dios viven orando, ayunando, predicando: dando buen testimonio siempre, en todo. El Misionero es un verdadero hijo de Dios: que es santo; porque guarda la Palabra de Dios. Convive con los pobres y toda clase de personas; dndoles el mensaje de las Buenas Nuevas: lleno del Espritu Santo, para usar la Palabra de Dios y trabajar en su Obra, con autoridad.