Para conocer a Dios no hay atajos, son horas que dejas tus pupilas en la Biblia, pasando tiempo con él, pidiéndole que te cambie, que te enfrente, que te ayude.
Para conocer a Dios no hay atajos, son horas que dejas tus pupilas en la Biblia, pasando tiempo con él, pidiéndole que te cambie, que te enfrente, que te ayude.