En este poema el maestro de poetas, Federico García Lorca, nos habla del Arcángel San Rafael.
Un Arcángel venerado con mucha devoción en la ciudad de Córdoba y al que se le considera protector de los niños cordobeses.
También se le considera el autor del milagro que hizo que la peste del siglo XVI que asoló la ciudad se extinguiera y dejaran de morir personas.