Dios quiere nuestro éxito, pero el éxito a la manera de Dios debe enriquecer cada área de nuestras vida. Una promoción o influencia que nos prive de la familia o de buscar a Dios no nos enriquece y a la larga añadirá tristeza
Dios quiere nuestro éxito, pero el éxito a la manera de Dios debe enriquecer cada área de nuestras vida. Una promoción o influencia que nos prive de la familia o de buscar a Dios no nos enriquece y a la larga añadirá tristeza