En esta segunda parte del relato, vemos como una vez instalado en la corte de Bayaceto, Donald MacDeesa vive como un guerrero extranjero al servicio del sultán. Aunque disfruta de comodidades y reconocimiento, nunca encaja del todo: es un hombre marcado por la violencia, la pérdida y un destino que parece arrastrarlo hacia la destrucción. Su relación con Bayaceto es respetuosa, pero distante; el sultán lo aprecia como arma útil, no como aliado de confianza.
Mientras tanto, el poder de Tamerlán crece como una sombra imparable. Las noticias de sus conquistas llegan una tras otra, y la tensión en Samarcanda aumenta. Bayaceto, orgulloso y feroz, se niega a retroceder. MacDeesa, que ha visto demasiadas guerras, percibe que el choque entre ambos será devastador...
Esperemos les guste este relato, y recomendamos escucharlo con auriculares para una experiencia más inmersiva.
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